Las tres semanas de duelo y Tishá beAv

 
   
 
 
 
     
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

Las tres semanas de Duelo

Las tres semanas que comienzan el 17 de Tamuz y finalizan el 9 de Av, son llamadas "ben hametzarim" siguiendo el versículo de Lamentaciones 1:3: "Todos sus perseguidores le alcanzaron ben hametzarim -entre las angosturas-". En esos días hay distintas costumbres de duelo y a medida que nos acercamos a Tishá BeAv, se vuelven más pronunciadas. Hay tres etapas en este duelo:

 

a.- Del 17 de Tamuz hasta Rosh Jodesh Av, exclusive, no se corta el cabello ni se rasura, ni se va a presenciar o a participar de entretenimientos. Los ashquenazíes no se casan hasta la noche del 10 de Av.

b.- Desde Rosh Jodesh Av, hasta después del 9 de Av, son los 'nueve días' en los que, además de las restricciones de las tres semanas, tampoco se  ingiere carne ni se bebe vino, en recuerdo de la destrucción del Templo, que provocó la anulación de los sacrificios y la ceremonia de verter vino sobre el altar.

c.- La semana del 9 de Av - Desde el Shabbat Jazón, hasta el ayuno, se agregan otras medidas como: no darse un baño por placer (no se incluyen los baños por razones de higiene) y el ambiente de duelo se hace más pronunciado.  No se inauguran casas nuevas ni se compran prendas, que son acontecimientos de alegría.

 

Los judíos de origen sefaradí sólo se abstienen de comer carne, beber vino o rasurarse a partir de la salida del Shabbat previo al ayuno.

 

 

Tishá BeavTishá Beav

Tishá BeAv

Este es el día del duelo nacional del pueblo judío y expresa el recuerdo de la destrucción del Templo, el inicio del exilio y el sufrimiento del destierro en todas las generaciones. También en esta fecha, acaecieron cinco acontecimientos enumerados por la Mishná en el Tratado de Taanit.

a.- La sentencia que sufrieron nuestros antepasados por el pecado de los espías enviados a observar la Tierra de Israel en tiempos de Moshé. El tendencioso informe de diez de ellos provocó en las masas carentes de fe, pese a haber presenciado los milagros del Éxodo, su caída espiritual: "Entonces toda la comunidad alzó la voz y se puso a gritar y la gente estuvo llorando aquella noche" (Números 14:1). Nuestros sabios dicen que fue la noche del 9 de Av y en ella se decretó que esa generación no entrara a la Tierra Prometida: "A ustedes que lloraron sin razón, Les aseguro que tendrán una causa para llorar durante vuestras generaciones".

b.- y c.- Ambos Templos, el primero y el segundo, fueron destruidos ese día. De acuerdo a los libros de Reyes II y del profeta Jeremías, las legiones ingresaron al Primer Templo el 7 de Av y durante la puesta del sol del 9 incendiaron el Templo  que ardió toda la noche hasta el mediodía del 10. Pese a que el incendio fue más fuerte el día 10, decretamos ayunar el día del comienzo de las desgracias, el  9 y prolongamos las señales del duelo hasta pasar el mediodía del 10. El Segundo Templo fue destruido por Tito el día 9.

d.- La fortificada ciudad de Betar fue capturada, durante la guerra de Bar Cojvá contra los romanos, lugar que era un centro espiritual  en el que se atrincheraron las fuerzas judías compuestas por miles de personas incluyendo a niños. Así se destruyó el bastión espiritual y material del pueblo.

e.- La ciudad de Jerusalén fue arrasada después del aplastamiento de la rebelión de Bar Cojvá y luego pasaron sobre ella los arados. Los gobernadores romanos hicieron gigantescos esfuerzos para borrar toda señal de soberanía judía en la Tierra de Israel, cambiándole el nombre a Palestina, por los filisteos, pueblo que habitaba en la franja costera y que para esa época había dejado de ser una entidad nacional.  Pero no conformes con sus obras continuaron la destrucción y la bautizaron Aelia Capitolina. Con el "arado" de la ciudad se cumplió la profecía de Mijá, tal como leemos: "Sión  será un campo que se ara, Jerusalén se hará un montón de ruinas y el monte de la Casa, un otero salvaje" (Jeremías 26:18).

 

Los pecados del becerro de oro y de los espías, acaecidos respectivamente en el 17 de Tamuz y en el 9 de Av marcaron los marcos en los que se fueron sucediendo las desgracias posteriores.

 

El ayuno de Tishá Be Av, comienza en las vísperas y también se parece al de Kipur, al comprender otras privaciones: Comer y beber, untarse aceites y bañarse, mantener relaciones maritales y usar zapatos de cuero.

En la seudá mafseket, comida anterior al ayuno, se acostumbra incluir un huevo duro, comida típica de duelo, sobre el que se unta un poco de ceniza en recuerdo al incendio que consumió el Templo. Esta comida se ingiere aisladamente, sin formar un minián (grupo de 10 hombres adultos) ni siquiera para el zimún (invitación protocolar que se pronuncia antes de la bendición de agradecimiento por la comida cuando tres o más comensales comieron juntos).

 

Se calza zapatos de tela, goma o plástico, se reúne en los templos en la noche de la víspera. Después del rezo de Arvit, la congregación se sienta en el piso o sobre bancos  bajos y con muy poca luz se leen las Lamentaciones - Eijá - y las kinot, en voz baja y con una musicalidad de profunda tristeza que conmueve a los corazones. Las kinot describen el sufrimiento del pueblo judío desde la destrucción del Primer Templo hasta los sucesos acaecidos hace pocos siglos atrás cuando comunidades enteras fueron exterminadas y los originales de las Escrituras, incinerados. Las personas se retiran luego de la sinagogas sin saludarse como sucede en los duelos personales.

 

A la salida del ayuno se recita la oración habitual de Arvit y se bendice la luna si fuera visible. El ayuno se rompe ingiriendo una cena láctea ya que no se consumen productos cárneos hasta el mediodía del día siguiente. Si el 9 de Av acaeciera en Shabbat, cuando el ayuno se posterga hasta el domingo, se permite comer carne en la noche del domingo ya que es el 11 de Av.

 

Costumbres de Tishá BeAv

"Incendiaron la Casa de D-s y derrumbaron las murallas de Jesuralén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevó cautivos a Babel". II Crónicas 36. 19-20

La Mishná, en el tratado de Taanit, nos dice que cinco sucesos acaecieron a nuestros antepasados en Tisha Beav y éstos son: Se decretó a la generación del desierto que no entrase a la tierra de Israel; fue destruido el Primer Templo; fue destruido el Segundo Templo; fue conquistada la ciudad de Betar; fue arada la ciudad de Jerusalén después de la destrucción.

Muchos otros hechos desgraciados se sucedieron en esa fecha. Quizás el más trascendente fue el de la expulsión de los judíos de España que debió completarse el 2 de agosto de 1492, que ese año acaeció el 9 de Av, provocando las torturas, muerte y sufrimiento de tantos hermanos.

Así, el 9 de av se convirtió en el día de duelo mas profundo del pueblo judío. Cinco son las prohibiciones que se establecieron para esa fecha; comer, beber, bañarse, untarse con óleos, calzar zapatos de cuerom y tener relaciones sexuales.

Por las mismas razones se prohíbe el estudio de la Torá (excepto en los trozos que hablan de duelo) ya que es placentero, el saludo entre las personas y el envío de regalos.

Durante la lectura del libro de Eijá (Lamentaciones) y las kinot, se suele sentarse en el suelo. En la oración de Shajarit se omite colocarse los Tefilin que se posterga hasta Minjá ya que los Tefilin se consideran “joyas”.

Muchas son las costumbres que sirven para reforzar el sentimiento de dolor y ellas cambian de comunidad en comunidad, pero todas tienden a un solo objetivo: lamentarse por las terribles amarguras que nuestro pueblo sufrió en la historia.

El salmista (56, 9) nos dice: "De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!" y los judíos en todas las épocas "llenaron odres" con lágrimas. Los dolientes por Sión juntaban las lágrimas por la destrucción en un odre de metal y en la comida de vísperas del 9 de Av, mojaban en ellas su pan, rogando muchos "Sea tu voluntad tú que escuchas la voz de los llantos, de recoger nuestras lágrimas en tu odre. . ." Pues dentro del mas profundo dolor, de las mas terribles lamentaciones, se mantuvo el pueblo con fe en el pedido de: ¡Álzate, oh D-s, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!" (Salmos, 57, 6 y 12), sabedor que cuando el odre del cielo se rebase, se acabarán nuestros sufrimientos y la era mesiánica, tanto tiempo esperada, llegará ante nuestros ojos.

 

¿Por qué se destruyó el Templo?

En el Talmud Babilónico (Yomá, 9a), leemos: "Dijeron los sabios: Por qué fue destruido el primer Templo? - Por tres causas que en su época sucedían; servicio pagano, relaciones sexuales incestuosas y prohibidas y por el derramamiento de sangre. Y por qué fue destruido el segundo templo, durante el cual se estudiaba Torá, se cumplían con los preceptos y se ayudaba al prójimo? -Porque en él había sinat jinam (odio gratuito), para enseñarte que el odio gratuito al prójimo equivale a tres pecados: la idolatría, las relaciones sexuales prohibidas y el derramamiento de sangre".

Rabbí Yosef Jaim Zonenfeld, dijo: "El segundo Templo fue destruido por el odio entre hermanos; el tercer templo se reconstruirá por el amor gratuito que cada judío profesará por su prójimo, sin otras consideraciones, excepto por ser humanos y hermanos".

Los celos, la envidia, la maledicencia, el entrometimiento en los asuntos del otro, el codiciar el nombre del prójimo y sus bienes, son las bases del odio gratuito, del odio sin causa, del que se produce sin que medie conflicto que pudiera provocar rencor.

Cuando la guemará (Taanit, 29a), nos relata que cuando los espías (meraglim) que fueron a ver la tierra de Israel, hablaron mal de ella (véase Deuteronomio 14) está escrito: "Y toda la congregación levantó la voz y lloró el pueblo esa noche". Dice Raba, en nombre de Rabbí Yojanán; esa noche era la víspera de Tishá BeAv. Díjoles el Santo Bendito Sea: Ustedes lloraron un llanto gratuito, y yo les fijaré un llanto por generaciones". Rabbí Yaacov de Lisa dijo: "Las lágrimas provocadas por la maledicencia de los espías, provocaron lágrimas a todas las generaciones. Y fíjense qué curioso; las lágrimas de los meraglim aún no se han secado, aún hay personas que siguen hablando mal de Israel, que siguen con su maledicencia y que provocan que las lágrimas sigan frescas".

Y si el Templo de Jerusalén fue destruido por el odio, estos días, más que cualquier otros, deben ser destinados a estimular el amor gratuito, la unidad entre las personas, la solidaridad, la lucha contra cualquier tipo de discriminación, la ayuda mutua, el alegrarse con los éxitos del amigo, el compartir el pan y el techo sin esperar gratificaciones.

El odio gratuito puede interpretarse también el odio a hacer buenas acciones gratuitamente; a estudiar Torá sin recibir beneficio, el odio al trabajo comunitario sin obtener regalías.

Si queremos reconstruir Israel, debemos instaurar primero la tolerancia entre hermanos, entre religiosos y agnósticos, entre ricos y pobres, entre "cultos" y el pueblo, entre los miembros de comunidades hermanas, entre oponentes políticos y lograr entre ellos el amor gratuito.

Si deseamos poner las bases del Tercer Templo, el de la Redención definitiva, debemos cumplir los preceptos (mitzvot) sin esperar beneficio mayor que el sentimiento del deber cumplido, estudiar Torá por el placer de hacerlo, involucrarnos en el trabajo comunitario y establecer el ideal de las buenas acciones para nosotros como ejemplo a nuestros descendientes sin interés subalterno.

Sólo así se secarán definitivamente las lágrimas de los maledicentes y se podrá llegar a la era Mesiánica.

 

 

La memoria histórica del pueblo

"En tierra están sentados, en silencio,

los ancianos de la hija de Sión;

se han echado polvo en su cabeza,

se han ceñido de sayal.

Inclinan su cabeza hasta la tierra

las vírgenes de Jerusalén".

Lamentaciones II, 10.

Cuando un pueblo sufre de experiencias por acontecimientos de gran importancia, aprende a grabar en sus sentimientos esas vivencias y las transmite a las generaciones venideras que reviven el recuerdo y absorben su significado.

Nuestro pueblo puede existir como unidad orgánica cuando mantiene la memoria histórica y las personas permiten la existencia del encadenamiento de generaciones.

Cuando el Talmud (Taanit 11a) nos dice: "Que en el tiempo en que Israel está de duelo y uno de ellos no lo comparte, llegan dos ángeles que acompañan a ese hombre y colocan sus manos sobre su cabeza diciendo: "Fulano de tal, que se apartó de la congregación no verá el consuelo de la comunidad"; significándonos que quien rompe con la unidad orgánica y pierde la memoria, automáticamente se excluye de los sentimientos, y al hacerlo rompe con el encadenamiento generacional del pueblo de Israel.

Por ello, el salmista (137,5-6) con su bello, pero admonitorio lenguaje, nos previene:

"Si yo de ti me olvido, Jerusalén

se me olvide mi diestra,

mi lengua se me pegue al paladar ,

si pierdo tu recuerdo

si no pongo a Jerusalén

por encima de mi gozo"

Ya que el olvido significa parálisis y exclusión.

En las tres semanas de duelo que van del 17 de Tamuz al 9 de Av, durante las cuales nos abstenemos de festejos, comprendemos que el recuerdo no sólo se exterioriza en esas fechas.

El duelo es la reacción que se experimenta frente a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente: la patria, la libertad, un ideal, etc.

En este caso el motivo es la pérdida del foco espiritual de todo un pueblo, del centro que expresaba el vínculo con D-s y con la tierra y la pérdida de la independencia.

El penar por el objeto amado y perdido también implica una dependencia que se transforma en un incentivo para lograr la reparación y la conservación del objeto.

Ese sufrimiento puede hacerse productivo.

El recordar año tras año la destrucción, nos fue preparando para la reconstrucción. Al elaborar la expulsión pusimos fuerza en el regreso.

Por ello, el relato citado del Talmud puede interpretarse también que quien niega el dolor de la destrucción se impide luchar por la reconstrucción y bloquea toda posibilidad de consuelo.

Así el salmista se queja (74,10 -11) y exige de D-s que ya no esconda su diestra, porque el pueblo en su más profundo dolor, tiene sus ojos puestos en la reconstrucción.

"Hasta cuándo, oh D-s, provocará el adversario?

¿Ultrajará Tu nombre por siempre el enemigo?

¿Por qué retraes Tu mano,

y en Tu seno retienes escondida Tu diestra?

expresando su fe en el amparo y la redención" .

ברוך הבא
 
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